Piedra, papel o tijera

La actividad cerebral revela lo bien que evaluamos mentalmente a los demás

Publicado originalmente por Univeristät Zürich el 9 de marzo de 2026

Los humanos a menudo adaptan su comportamiento al de otras personas a la velocidad del rayo. Un nuevo estudio de la Universidad de Zúrich revela qué redes cerebrales gobiernan la mentalización y adaptación social, lo que permite predecir la flexibilidad con la que una persona reacciona ante otras. Los resultados del estudio podrían aportar nuevos enfoques para comprender mejor las discapacidades sociales como el trastorno del espectro autista o el trastorno límite de la personalidad.

En la interacción con otras personas, evaluamos constantemente lo que piensan y cuáles son sus intenciones. Un nuevo estudio de la Universidad de Zúrich (UZH) muestra qué redes cerebrales están implicadas. (Imagen: iStock / DrAfter123)

¿Con cuánta rapidez percibimos si una persona con la que interactuamos es inteligente o predecible? Ya sea en un juego, una conversación o una negociación, constantemente inferimos lo que piensan los demás y valoramos sus intenciones, y ajustamos nuestro comportamiento en consecuencia, en un proceso que los científicos llaman "mentalización adaptativa". Un nuevo estudio de la Universidad de Zúrich revela cómo gestiona nuestro cerebro esta adaptación.

Diferencias en la mentalización social

Un equipo de investigadores, liderado por Christian Ruff, profesor de neuroeconomía y neurociencia de la decisión en la Universidad de Zúrich, examinó el comportamiento de más de 550 personas en diferentes situaciones de juego. Los participantes del estudio jugaron repetidamente a un juego de piedra-papel-tijeras contra oponentes humanos o artificiales. Con la ayuda de un modelo computacional novedoso que formaliza los procesos de pensamiento subyacentes, los investigadores cuantificaron cuán estratégicamente evaluaban los participantes a sus respectivos oponentes y cuánto adaptaban su estimación de ellos tras cada ronda. El estudio encontró que la mayoría de los participantes actuaban de forma flexible cuando cambiaba el comportamiento del oponente, pero existía un amplio rango de flexibilidad de reacción entre los participantes en el estudio. "Algunos pueden hacerlo muy rápido: a menudo son buenos reconociendo qué estrategia están empleando sus oponentes. Otros tardan mucho más en inferir correctamente el comportamiento de su oponente", dice Niklas Bürgi, coautor del estudio, anteriormente en la Universidad de Zúrich y ahora en el Instituto Max Planck de Cibernética Biológica.

La red social del cerebro se activa

Utilizando imágenes por resonancia magnética funcional, los investigadores pudieron identificar una red distribuida que abarca varias regiones del cerebro y que muestra un aumento de la actividad cada vez que los participantes reconsideran su estimación de su oponente. La corteza temporoparietal, que desempeña un papel vital en la contemplación de los pensamientos e intenciones de los demás, es especialmente importante aquí, al igual que la corteza prefrontal dorsomedial, que participa en la evaluación de información social. La ínsula anterior y las áreas adyacentes de la corteza prefrontal ventrolateral también presentan un aumento de actividad, especialmente cuando las expectativas fallan y es necesario reevaluarlo. "En estos momentos, la actividad en esas áreas del cerebro cambia de forma medible", explica Gökhan Aydogan, investigador postdoctoral en el Departamento de Economía de la Universidad de Zúrich.

La adaptación social se vuelve predecible

Lo importante es que estos patrones de actividad permiten predecir hasta qué punto se adapta una persona s su estimación. "Esta predicción funcionó incluso con participantes cuyos datos cerebrales aún no se habían añadido al modelo", dice Ruff. Los investigadores hablan así de una huella neuronal de mentalización adaptativa. La predicción fue exitosa con casi el 90% de los participantes del estudio.

Investigaciones previas habían examinado la cognición social principalmente a través de tareas estáticas como relatos cortos o decisiones individuales. El nuevo estudio, en cambio, utilizó interacciones dinámicas más similares a las de la vida cotidiana. El estudio muestra que la mentalización no es un estado estático, sino un proceso de adaptación continuo. "Nuestros hallazgos pueden ayudar a comprender las capacidades de cognición social de forma más objetiva en el futuro", dice Ruff. Esto es especialmente relevante para trastornos neurológicos como el autismo o el trastorno límite de la personalidad que dificultan las interacciones sociales. "Marcadores neuronales de este tipo también pueden ayudar a largo plazo a evaluar y desarrollar terapias de forma más específica", añade Ruff.

Literatura Niklas Buergi, Gökhan Aydogan, Arkady Konovalov, Christian C. Ruff. Una huella neuronal de mentalización adaptativa. Neurociencia de la naturaleza. 9 de marzo de 2026. Doi: 10.1038/s41593-026-02219-x


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